viernes, 22 de mayo de 2026

Manifiesto Ser

 Primero intentaron demostrar que yo era una persona violenta mi ex vecino de puerta y sus compinches. Introduciendo en mi vida mujeres a través de Apps de citas qué yo utilizaba. Acogí a una mujer con la que había iniciado una relación de pareja. Poco a poco me fui cerciorando qué el vecino en cuestión era un estafador delincuente qué junto con otras personas de su mismo proceder,  intentaron por todos los medios hundir mi vida y sacar tajada. La mujer en cuestión el día qué la vi con él y me cercioré de todo la expulse de mi casa, estuve casi 24 horas encerrado en mi habitación porque empezó a provocarme y a empujarme. Mientras mi vecino me espiaba. Finalmente no sucedió nada. Volvió a intentarlo de múltiples maneras, y volví a confiar en otras personas que también tuve que expulsar de mi vida. Todo lo que me sucedió mientras fuimos vecinos es muy probable qué utilizara a sus compinches. Duplicados de tarjeta y estafas. Entraban en mi furgoneta. La meaban y me dejaban kleenex tirados, todos mis documentos revueltos. Ponían palillos en el timbre, cuando tenía algún tipo de discusión, él participaba a voces jaleando desde su piso a la mujer en cuestión. 

Es muy probable que hicieran copias de mis llaves, las personas turbias en las que confíe o como en aquella época perdí mis límites borracho perdido. El encontró varias veces mis llaves en la puerta. Debido al descontrol que llevaba yo en esa época. 
Se aprovecharon de mi vulnerabilidad, espiaron mi vida. Mi intimidad reiteradas veces con el fin de humillarme y sacar tajada con ayudas a personas víctimas de violencia de género, muy probablemente. 
Se pasaron por el forro mis derechos humanos.
Siguen intentando joder mi vida.
Sé demasiado, y no lo deben llevar nada bien.
La primera mujer con la que intenté compartir mi vida, pensando que era algo recíproco
encontré documentos que desaparecieron con diagnósticos de Trastorno Límite de la personalidad.  Quizás ni sus nombres ni sus apellidos fueran los suyos realmente

Tengo que soportar cotidianamente cierto acoso de personajes, que se que tienen cierta influencia en espacios en los que yo participé, claro que solo convencen a los estúpidos.
Son traficantes de drogas, estafadores, delincuentes.
El vecino del otro lado con el que este señor tenía relación era obvio que era un piso franco.Gestionado probablemente por un conocido en el que también confíe.
Les molestaba mi presencia en aquel piso, y muy probablemente por mi culpa parte de su negocio se fue a la mierda.

Son gentuza que no perdona.
No tienen escrúpulos. Una de las personas en las que también confíe me propuso un día que me fuera de la casa para que ella denunciara por acoso, falsamente a mi vecino.
Lo que no saben es que las paredes son muy finas y que los oí hablar y reconocí la voz de esta persona esa misma tarde. 
No accedí, evidentemente el que se hubiera topado con una denuncia hubiera sido yo.

Intentaron demostrar falsamente que soy una persona violenta, un tarado. Solo engañaron a gentuza de su misma calaña.
Volvieron a intentarlo otra vez con esta misma persona que quería formular una denuncia falsa. Tampoco lo lograron.

Y siguen, y siguen. De múltiples maneras. Mujeres que me hacen fotos con el móvil cuando estoy en mi furgoneta esperando a algún amigo para llevarlo a algún lado. Sacan la foto y se van corriendo gritando.
Haciendo desde mi punto de vista y desde el punto de vista de una persona racional con sentido común un espectáculo deleznable.

Utilizando un tema tan serio como la violencia de género para hundirme. Son hombres los que hay detrás de estas mujeres que probablemente compran con privilegios, drogas o similar.

Es evidente, obvio, aunque no tenga pruebas materiales para probar nada, supuestamente, no es una paranoia, no es una locura. Mis sentidos funcionan perfectamente.

Puede que me equivoque en algunas cosas pero lo aquí descrito es obvio. Ha pasado más de un año desde que me fui de la Calle Aire de Gijón, y me mudé a Roces y me siguen ocurriendo similares situaciones.
Me quieren romper, quebrar, algún negocio se les jodió y alguna humillación han recibido.
Solo les importa el dinero, no tienen escrúpulos y buscan venganza. Es decir destruirme de diferentes maneras.
Destruir mi empleo, destruir mi carrera literaria. Son envidiosos, celosos, turbios, abyectos.

En aquella época decidí mostrarme vulnerable, de alguna manera no me importaba casi nada mi vida y quería romper con todo y luego volver a empezar. Una manera de sanar quizás un tanto equivocada y destructiva. Cometí muchos errores pero no me arrepiento de mostrarme vulnerable, quizás sea un ingenuo, un inocente, un bobo, un idiota. Para este tipo de gente seguro que sí. Su mezquindad alcanza cotas insospechables para la gente común. A pesar de todo sigo creyendo en la humanidad.

miércoles, 1 de abril de 2026

El árbol de la Ciencia




 

Si fuera niño 

otra vez 

no cambiaría nada 

ni mucho menos 

sustituiría a nadie. 


Porque todo lo que tengo 

se debe a ellos. 

Es algo intangible 

y difícil de explicar. 

Pero es lo que perdura 

cómo una raíz 

cómo un árbol

cómo sus ramas.


Niño Criminal, XX, Xxxx 

jueves, 5 de marzo de 2026

Perdedores





Nunca os pedimos permiso

para vivir a lo más deplorable
de la sociedad.
Hablan los traidores de traición.
Hablan los más miserables 
de moralidad.
La ética nunca ha sido lo vuestro.

Siempre hemos vivido acordes
a nuestras raíces, valedores
de la memoria olvidada.
Silenciada.

No se nos da bien
formar parte de vuestra
decoración de salón.
Bellos versos para
vuestras estrechas mentes
en las que solo entra
el Yo, el Todo, y al final;
La Nada.

Cómo una historia
que no va a ningún
lado.

Hablan los Señores de la Guerra
de la guerra, hablan los traidores;
de traición.

189 niñas muertas
y tenéis la cara dura
de hablar de liberación
democracia, civilización.

Atajar la brutalidad y la Barbarie
con más brutalidad y barbarie.

Hablan de odio los que más odian.
Hablan de derechos los que todo
nos quitan.

Nunca y digo nunca
os hemos pedido permiso
para vivir. Hablan los traidores;
de traición.
Los poetas y las poetas
tenemos la obligación moral
de recuperar la palabra
desmontando todas sus mentiras.
Porque las guerras siempre las pierden; 
los más vulnerables. 
Con los perdedores hasta el fin del mundo. 

Niño Criminal, XX, Xxxx