miércoles, 25 de enero de 2017

Cuidado


Tienen que volver los 80' 
o quizás los noventa 
por la parte que me toca 

no sé 

no por el heavy metal 
y el rock radical vasco 
¿O sí? 
No sé.

Por las barricadas 
por esas guerras 
que no puedes encontrar en los mapas
y esas jergas que empleaban los rastas.

Tienen que volver los 80' 
o quizás los noventa 
por la parte que me toca 
no sé 
a lo mejor 
por las lineas del frente 
por los cómprame un pedazo de cielo 
pagando la cuota mensual al internet.

Tienen que volver los 80' 
acabar con la fibra óptica
y las redes sociales 
y empezar por aquel:

-Gentes ignorantes 
que antes nos tenían miedo 
cogen confianzas 
que nunca les dimos...
Cobardes que van de valientes
hablando de nosotros 
delante de la gente. 
Creéis que todo tiene un límite 
y así estáis todos limitados. 
Cuidado, os avisamos
somos los mismos 
que cuando empezamos.

No sé
quizás 
tienen que volver los 80'... 
no sé
si 
el rock radical vasco 
o el heavy metal.
¿O la ruta del bakalao? 

Niño Criminal, Xixón, 2017

viernes, 20 de enero de 2017

No es nada personal


Yo soy antipoesía 
y me declaro antipoeta 
solo tergiverso las palabras 

a mi antojo 

las destruyo 
las construyo 
con el único objetivo 
de no mantenerte indiferente

Yo soy antipoesía 
y me declaro antipoeta 
siendo yo mi peor enemigo 
escribo porque me sale del pijo 
y de la raja del culo 
no pertenezco a ningún gremio 
no me considero autor de nada 
de nadie.

Mi romanticismo se murió 
en un contenedor de basura 
junto con las claudicaciones 
de la vida en pareja.

Yo no soy poeta 
ya lo he dicho muchas veces 
y también he dicho muchas veces 
que lo soy
sí joder 
cuando recito lo soy 
cuando escribo lo soy 
el resto de las horas de mi vida 
se las dedico al trabajo asalariado 
a los paraísos artificiales 
a mis amigos 
y al activismo cuando me lo puedo permitir.

No me merezco más 
ni me merezco menos
que tú. 
No soy peor ni mejor 
PERSONA 
soy igual que tú.

No es nada personal 
pero yo
y digo yo 
y digo yo 
y digo yo 
soy antipoeta 
y me declaro antipoesía.

Niño Criminal, Xixón, 2017.

1,2,3...



Empieza la cuenta atrás...y abro las puertas a la publicación de un libro de poesía con todos los poemas que he escrito y recitado durante estos últimos años. No son poemas elegidos al azar, tienen un nexo común y un máximo común múltiplo. Todavía no he decidido a quien dedicar este libro de poemas, me bailan tantos nombres, tantos espacios, tantas historias por la cabeza...Desde mi padre o mi madre, mi familia, mi gente, mis amigos, mi barrio, los obreros de la naval, el sindicalismu combativu...También me rondan Patricia Heras, poeta que se suicidó a causa de su encarcelamiento, detenida y encarcelada injustamente en el caso 4F. Carlo Giuliani atropellado y asesinado en una de las manifestaciones más violentas de la historia del movimiento antiglobalización, Genova y su G8.

Me rondan, me ronda gente sin rostros, mares de gentes a las que he pertenecido de alguna manera, con las que mantengo vivo mi recuerdo y mi ansia por expresarme a través de los versos o de la literatura. Me rondan las compañeras que han compartido mi vida en algún momento y siempre creyeron en lo que escribía, porque seguramente creer en mi era una ardua tarea, no me creo ni yo.
Me rondan los que se perdieron por el camino, los que acabaron en las garras de la incomprensión. Me ronda José Luís Posada, pintor cubano, que se puso delante de mi padre cuando yo tenía 17 o 18 años y le espetó:
-Si el guahe quier ser poeta, déjalu que sea poeta. Yo soy pintor y autodidacta.
A él le entregué mis primeros poemas mecanografíados que se perdieron en alguna orilla del Mar de las Antillas. Antes de fallecer heredé una colección de libros de poetas soviéticos, latinoamericanos...

No sé, me debo a la gente, a mi gente. A la que ha rodeado mi vida, la que habita este libro. El autor solo es un figurante que debe morir bajo el peso de las propias palabras.
Desde los primeros versos hasta los últimos no abandono el hilo conductor que me guía por el mundo, al que observo sin abandonarlo, sin huir salvo en breves espacios de tiempo en los que necesito tomar aire y escribir. Es un libro para reivindicarse como fuerza viva, en la que la contradicción y la provocación son armas de doble filo, que me laceran y mantienen al mismo tiempo con vida. Ese soy yo, ese eres tú, ese somos nosotros, nosotras las que lo hemos perdido todo y solo nos queda ganar antes de que nos aplasten y nos silencien para siempre con la billetera de los que roban a mano armada nuestro futuro.

Empiecen a contar, traguen saliva, respiren profundamente y tengan en cuenta que a finales de Febrero, principios de Marzo ya estará en la calle. Presentaré en Gijón, Alcalá de Henares, Madrid, Zaragoza, Valencia...Con Antonio Orihuela, que colabora con el prólogo y que es uno de los principales responsables de que este libro se publique. O sin Antonio Orihuela y con la gente con la que he participado en recitales u otros eventos. Con o sin la Editorial Amargord y su ejército de Pancho Villa, y sus voces del Extremo y el extremo de sus voces.

Recuerden, no olviden;
Tu y yo somos un sujeto elíptico
y si eres pobre te jodes...
El libro ya está en proceso de maquetación, con su bonita cubierta y contracubierta. Solo queda un paso o dos, y todo o nada por confirmar. 
Recuerden, no olviden; 
Tengo la calma tensa de los barrios obreros 
tatuada a sangre y fuego...



                                                                     








miércoles, 18 de enero de 2017

Cabudañu

 

Gonzalín no era David Bowie 
pero te podías ir con él 
a Praga, Barcelona...
A las plazas de los pueblos 
las carreteras comarcales 
o en la puerta del Astillero.
No era David Bowie, no lo era
no saldrá en muchas imágenes 
ni en los telediarios 
ni en el instagram.
Con un poco de suerte 
saldrá en algún periódico local 
y será más....
Mucho más lo que callen 
que lo que escriban sobre él. 
Dedicó su vida a la clase trabajadora 
se entregó a ella en cuerpo y alma.
Y sin rechistar.
Se nos va un héroe de la clase obrera
Gonzalín, que el fuego te haga libre para siempre.
DEP



viernes, 13 de enero de 2017

Augmentine 800


He decidido hoy
que no quiero hablar sobre la muerte
y sus allegados
los márgenes de los beneficios
las tarifas
los intereses
ah
y las comisiones de valores.

El mal es un mal menor
que hace que todo vaya
como tiene que ir.
Así de bien.

He decidido hoy
que no me va afectar
lo que me roben
y usurpen
que sé que yo
y tú
y yo
y tú
somos su sistema
los que lo mantienen.
Aquí abajo
justo al lado
del mito de la caverna
y en frente del de Narciso.

Hoy he decidido recordar a Benedetti
y su: "No nos vendamos simulacros"
pero nos los vendieron
junto con los derechos civiles
y los del trabajo
las libertades y toda esa mierda
de pajas mentales que nos metieron
los hippies y los rojos en la cabeza.

Pero hoy
sí hoy
había decidido no hablar sobre la muerte
y sus allegados
por no ponerles nombres y apellidos
y todo eso.
No.
Yo no quería hablar de la muerte
y sus beneficios
más bien quería hablar sobre la vida
sobre su estado financiero
la alta o baja rentabilidad de la misma
dados los altos índices de suicidio.

Al parecer
no nos matan.
Nos matamos.

Yo no quería hablar de esto
pero ustedes me han obligado a hacerlo.

Víctor Cuetos, Xixón, 2017


El suicidio sigue siendo la primera causa externa de muerte, y con 3.910 fallecidos en 2014, casi once al día, duplica a los muertos por accidente de tráfico.



lunes, 9 de enero de 2017

Tú, yo, el otro. Nosotros tres y la ubicuidad.

                                                              
Mi querido amigo te envío esta carta con la urgencia del que observa como una amistad se deteriora con el paso del tiempo y lo que antes frivolizábamos como niños desprovistos de cualquier escrúpulo o prejuicio hoy enturbia nuestra relación y la cercena dejándola huérfana de recuerdos y nostalgias varias. Creo que eres de los que piensan que la nostalgia además de pasajera es convencional y estrechamente conservadora, de los que se empeñan en pasar hoja y nunca jamás piensan que cualquier pasado fue mejor. El presente no espera y el futuro esclavo del tiempo a penas nos deja margen de error. No recuerdo ahora el momento de nuestro reencuentro cuando la transición era un grito frustrado y los fascistas se revolvían a tiro limpio para luego volver a sus escondrijos.

En cambio nosotros salíamos de las madrigueras a las que nos condenó la clandestinidad, unos eran amnistiados y otros esperaban impacientes el rugir de un pueblo reprimido por una de las dictaduras más largas y cansinas de la historia. Al final todo quedó en concesiones, prebendas, retazos y remiendos que tejerían la estela de esta débil democracia en la que hoy se sigue rindiendo pleitesía a los estamentos más recalcitrantes y reaccionarios. En un chantaje en nombre de una paz en duermevela que nunca nos liberaría ni tendría la valentía de apuntar y condenar a aquellos que nos dejaron un pueblo sumido en el olvido y el miedo a que la historia se repita de nuevo. Que aun hoy sigue sin saber muy bien en qué consiste la democracia y la soberanía. Pero que vamos a esperar, eh, si sus principales representantes tienen la manía de actuar a espaldas de todos y a negociar desde la superioridad moral e ideológica, algo que se reproduce hasta en las organizaciones más minoritarias. Sin analizar que tarde o temprano la democracia caería en desuso y su población se sumiría en el desinterés y la casi o nula participación 
De estos tejemanejes tú y yo siempre hemos pasado olímpicamente a sabiendas de que nuestro deporte preferido era la acción directa, sea como sea fuimos construyendo un grupo de afinidad envidiable para cualquier colectivo. Tú, yo y el otro y todos los que se fueron arrimando por su eficacia, sus golpes de efecto. El secretismo y su irónico parloteo son jergas que atraen a los qué de nada tienen que hablar e incluso a ingenuos niños impacientes por ser como sus mayores. Y así se nos unieron impresentables que no pueden mantener la boca quieta o que enseguida mezclan churras con merinas o auténticas relaciones de poder que mantienen en pugna a los artistas invitados. Para mí fue un craso error abrirnos en vez de perfeccionar nuestras técnicas y seguir por separado otros campos de acción social fuimos embriagándonos del poder que ejercíamos sobre los demás y el aura que todos nosotros despertábamos.

Nosotros tres tan distintos, y tan similares al mismo tiempo fraguamos una unión de las que muy pocos humanos pueden alardear. Hasta que un 12 de Julio decidimos apoyar una acción que en muy poco tiempo nos convertiría en adalides de una lucha demasiado heterogénea para nosotros que no aceptamos que nos señalen con el dedo ni que nos guíen por vericuetos que no compartimos.
Somos, hemos sido y seremos rebeldes dentro de los rebeldes, tanto que nuestra rebeldía puede llegar a ser un tanto cruel para mentes débiles y anodinas. 
Yo me perdí en lenguajes indescifrables que hoy me traen al pairo, en buscar significado en ciertos comportamientos humanos que no entiendo. Y así como un alumno aventajado en sus miserias recorrí las inmundicias desde mis carnes y llegue a este punto. Abandone al colectivo antes que nadie y me convertí en el personaje que no era, transgredí mis propias reglas de comportamiento y llegué a ser un manojo de nervios que tú con tu envidiable frialdad supiste parar estando en el momento adecuado. Que hubiera sido de mi si tú no hubieras aparecido con tu acelerado conducir y a veces un tanto convulso. Que hubiera sido de mí, amigo… Si no hubieras llegado justo en ese momento en el que ya había tomado una decisión y que solo me quedaba apretar el gatillo y acabar con esta mierda que ya no se creé nadie.
Era cuestión de tiempo, sabía que guardabas aquel arma en un cajón, nos la enseñaste a mi y al otro en una fiesta en Nochevieja, en tu casa. Os encontré en la habitación cuando se la estabas enseñando a él, y a mi me sucedió algo extraño. Me fui corriendo de allí, no era capaz de respirar, ni de abrir la puerta de tu casa para huir. Cuando salí a la calle la vista se me nublo y todos mis pensamientos viajaban a la velocidad de la luz con una misma idea. Tengo que detener esto. Yo no soportaba las armas, tampoco los uniformes era algo que me enfermaba, me hacía alterarme, encendía todas las alarmas de mi cuerpo. Ese día te juro que no pensé que años después te robaría aquel arma aprovechando una visita que te hice a tu casa.

No se como te enteraste, bueno, claro, atarías tus cabos y evidentemente yo era el único que sabía de la existencia de ese arma, además del otro. Justo cuando iba a salir del coche apareciste y me diste una hostia. Joder, quien me iba a decir que fueras capaz de llegar justo en el mismo momento que iba a dar el golpe. Justo cuando había tomado la decisión, estaba hundido, en bancarrota. Otra vez en el barrio de siempre, viviendo la misma mierda. Gente adormecida con vidas soporíferas que te miran como si fueras alguien extraño cuando no hace mucho tiempo habías entregado tu vida a ese puto barrio. Las batallas perdidas, todo lo que entregamos se nos fue robado. Lo normal es que nos hubiéramos convertido en unos resentidos sociales, o en unos suicidas. Pero no...nunca hemos dado las gracias a nadie por vivir, ni hemos rogado un mísero sueldo para vivir. Preferíamos arrebatarles lo que nos habían robado y si era necesario a punta de pistola.
El caso es que apareciste, y decidiste acompañarme, apoyarme en algo que había decidido hacer solo. No recuerdo la cantidad exacta de lo que nos llevamos ese día pero sé que sirvió para empezar de nuevo. Cuando ya lo has perdido todo; solo puedes ganar.

No sé lo que nos separó y lo que nos volverá a unir, si tus atrevimientos o los míos, si tus ofensas o las mías. Solo sé que en el fondo, muy en el fondo hay algo que nos hace del mismo frío y vil metal, tu pistola sin identificar y las balas que no tuvimos que emplear ese día.
En aquel momento supimos que la política no nos traería la paz, ni la revolución ni ninguna transformación que no fuera un mísero sueldo para malvivir en un cochambroso piso destartalado, un trabajo esclavo al que ahora llaman estable o fijo o indefinido y las migajas de un sueldo de miseria para vivir una vida de miseria. Fue aquella pistola la que nos enseñó el camino cuando no hay camino.


Víctor Cuetos, Xixón, 2017 

La generación del odio



El mar alberga la memoria 
que han perdido los peces 
que lo habitan
nuestras huellas en la arena 
no conducen a nada.

No somos más que marea 
que ya no opone resistencia.

Víctor Cuetos, Xixón, 2017

domingo, 1 de enero de 2017

Agua del limonero



Para las que se fueron 
para las que vinieron 
para las que vendrán
para todas las personas 
que quieres o has querido
para todas; todo.
¡Feliz añu!

Lágrimas Negras, Xixón, 2017