jueves, 25 de agosto de 2022

Black Mirror

 




La gente que me aprecia

me recomienda buscar

un espacio

en el que me sienta cómodo.

Pero de momento

no puedo permitirme viajar a otro planeta.

 

Donde pueda tener un perro intergaláctico

al que llevar a mear al parque

para que juegue con otros perros.

Y yo me entretenga como un perro más.

 

Una novia que me corrija

hasta las faltas de ortografía.

Y me enseñe gramática latina.

 

La gente que me aprecia

está muy preocupada

porque ya no me funciona 

el logaritmo Tinder

mi última oportunidad

como Single Malt.

 

La gente que no me aprecia

está más preocupada

por los escenarios

y la imagen que proyecta

que por el mensaje de Pura Vida

que transmiten en sus Redes Sociales.

 

Se hacen tatuajes se depilan las axilas

se broncean y luego no tienen dinero

ni vida para disfrutarlo. 

Viajan en ALSA con los Cosmen

únicamente porque no tienen para Gasolina.

 

Yo voy al Gym todos los días

hago jornadas laborales de 9 horas

y no paro ni un segundo…


Y me pagan por ello. 

De momento, no me ha dado 

por regalar mi fuerza de trabajo

al Establishment Corporal 

por una buena imagen 

en una Red Social 

que genera millones de pasta 

para unos pocos bolsillos. 


La gente que me quiere 

dice que estoy instaurado 

en la Desidia 

que es mi nuevo régimen de Gobierno 

totalmente Antiautoritario. 


Quieren que haga surf 

o practique Skate. 

Me va a venir bien.

Aunque es probable 

que lo que yo necesite 

son deportes de contacto. 


Sin embargo 

tengo un amigo de barra

donde la línea de la misma 

define el respeto que les tienes 

a los que están dentro de la barra 

y los que están fuera. 

Suele ser más difícil mantenerlo

en el caso de los que están fuera. 


Mi amigo de barra cercano 

que me aprecia 

no le gusta que practique sexo anal 

lo ve feo 

aunque nunca leyó a Jean Genet. 

Jean Genet hace que lo que aparenta 

sucio sea más bello de lo que parece 

para las gentes presuntamente normales. 


Yo quiero a Cayo 

Cayo me quiere a mi. 

Aunque con su miopía 

es capaz de decirle a un ciego 

que ve más que él, 

o a un lisiado que camina mejor que él. 


Cayo, es así. 

No le gusta el sexo anal. 


La gente que me aprecia 

la gente que me quiere 

sabe que no voy a cambiar. 

Y qué mi espacio 

tendré que ganármelo 

como siempre he hecho. 

A falta de palabras 

valen los espacios 

y a falta de espacios 

valen las personas 

que posibilitan cierta comodidad. 


Así que mientras haya un pequeño porcentaje 

de personas que me importan 

sobre una amplia mayoría 

que solo piensa en tragar saliva

y ser bonitos, normales para el resto de los mortales.  

Yo seguiré en este planeta. 

Porque no hay mayor ciego

que el que no quiere ver.


Niño Criminal, Xx, XXXX 






 

 

 

sábado, 6 de agosto de 2022

Interludio

 



I

Para mi los días de verano

eran casi igual que los de invierno.

Empezaban cuando mis amigos

volvían de la piscina municipal

de la que no era socio.

Y había que pagar.

 

Los esperaba leyendo en casa.

O pegándole patadas al balón.

Contra la pared.

Una y otra vez.

Hasta que me cansaba.

 

Me acostumbré

en cierta medida

a la soledad

del que le da patadas al balón

para tirar los muros de esta ciudad.

A pensar cual sería la próxima aventura.

Escaparse del abusón del barrio

y reírnos de él.

Meterse en el garaje de nuestra calle

y saltar encima de los coches

para que nos siguiera el propietario.

A hacer chabolas y dividirnos en bandas

para tirarnos piedras o destruir la chabola

de la banda contraria.

Romper cristales en la fábrica de Loza.

Romper vasijas, cerámicas.

Quemar los archivos.

 

Es mentira.

El ideólogo de todo aquello.

Está muerto.


II

Pasaron los años

y los veranos, los veranos  

ya no eran igual que los inviernos.

Me colé en aquella piscina

con otro amigo y nos pillaron.

Me dejó solo mientras él escapaba.

No se lo perdoné

casi me pego con él.

Estaba furioso, herido y avergonzado.

 

Es mentira.

Se lo perdoné.

Siempre se lo perdoné todo.

Menos cuando me ofreció

una pistola.

Son palabras mayores.

No es lo mismo tirar piedras

que disparar. Y ellos lo saben.

Si fuéramos igual de armados que ellos,

estarían en inferioridad de condiciones

pero seguirían siendo infinitamente más poderosos. 

Digo las Autoridades.

 

III

 

También se lo perdoné.

Con el paso de los tiempos.

Volvimos a ser amigos.

Después de mucho tiempo.

La amistad construye;

aunque para construir algo

primero hay que destruir muchas veces.

 

IV

Nos hacemos mayores

y eso que pensamos

que dejaríamos un cadáver bonito.

Como nuestros ídolos.

Y al final vamos a ser pellejo

y una masa de recuerdos 

que se disipan con la edad. 

 V

Sobrevivimos a todo.

Pero no sobreviviremos

al Cambio Climático

ni al Telediario

ni mucho menos 

a nosotros mismos. 


Víctor Cuetos, Xx, Xxxx 

Realidad Ficcionada