domingo, 24 de diciembre de 2017

Christmas DEP


 Brindemos. 
Por los que se fueron
y no se despidieron 
por las que murieron 
a manos de descerebrados
educados por un sistema fálico 
y piramidal.


Por los que no llegaron 
a la navidad 
porque se murieron de frío 
en alguna triste calle 
abandonados a su suerte;
a la suerte del condenado 
a muerte
de antemano... .


Brindemos.
Por los que echamos en falta 
y ya no podemos abrazar. 
Besar, querer, amar, agasajar. 
Tenemos su recuerdo 
que no habita en el olvido.


Tenemos la palabra 
que ensalza 
y embellece la mirada.


Tenemos la sidra 
tenemos el whisky 
el alcohol de 90 grados 
el veneno, el abrigo 
de los que se mueren de frío. 


Tenemos a Los Pogues
y su Fairtyle of New York. 
Tenemos esta triste vieja
ciudad ulcerada y decadente. 
Brindemos por los muertos 
brindemos por ellos 
brindemos por ellas 
porque son los que nos hacen 
sentir vivos e incluso sonreír
o llorar desconsoladamente. 


Feliz Navidad, hijos de puta.
Víctor Cuetos, Xx, 2017

domingo, 17 de diciembre de 2017

La puta pirámide de Más Low




Como ves la pirámide de Maslow
se resquebraja, los de abajo
aceptamos a esa pirámide
porque tenemos miedo
y los de arriba, la aceptan;
porque les viene bien para justificarse.

Es así, que le vamos hacer.
Nos bautizamos
hacemos la comunión
las ancianas nos llenan de babas
y luego
finalmente nos matan a trabajar. 

Somos como las latas de conserva
que guardaba tu abuelo en la despensa
porque siempre tuvo miedo

a que volviera la guerra. 
Cobardes. 

Víctor Cuetos, Xx, 2017 

miércoles, 29 de noviembre de 2017

La Fábrica


                                                                                                            

Si me hubiera dormido hace dos horas quizás hubiera dormido cuatro, si me hubiera dormido hace tres quizás hubiera dormido cinco. Cada vez que ese pensamiento me ataca duermo una o dos horas menos. Mi cuerpo levita en un mar de ensoñaciones, conspiraciones varias. Mi cuerpo es como el de un espantapájaros debajo no queda casi nada.
Todos los días se parecen a este, y empiezo a tener la sensación de que no descanso, de que mi cuerpo es un amasijo de alambre con forma humana. Guardo el equilibrio a duras penas, y no retengo mis pensamientos. Menos mal que me he acostumbrado a ello pues antes me producía una ansiedad de caballo que se hacía dueña de mí. Mi cuerpo se parece a uno de esos que ves en las películas sobre los campos de concentración nazi.

Sí, soy portador del VIH , me gustaría decirlo a todos mis colegas, compañeros, amigos, y amigas. Solo lo saben unos pocos, más bien mi familia. Que me brinden su amistad no supone contagio alguno, ni tan siquiera si alguna de esas chicas que me gustan estuvieran dispuestas a mantener relaciones sexuales conmigo tampoco supondría contagio alguno. Hoy mi enfermedad apenas afecta a mi vida, excepto que me tengo que cuidar mucho más que cualquier persona y tomar una serie de medidas a rajatabla. Es a nivel social donde las consecuencias serían catastróficas, por si no fuera suficiente el rechazo que siento hacia mí mismo y la poca aceptación que tengo de mi propia enfermedad es un estigma del que no me olvido fácilmente. El hecho de que sea un secreto que no puedo desvelar me destroza por dentro.
No soy capaz de concentrarme en las conversaciones y dejo a casi todo el mundo con la palabra en la boca. Me escapo en cuanto tengo la primera oportunidad. A veces me bebo unas cervezas con mis compañeros de trabajo, mi máximo son dos, nunca me dejo llevar, ellos sí.

Trabajo en una fábrica a turnos, una fábrica que produce piezas de plástico para coches las 24 horas del día ininterrumpidamente durante trescientos cincuenta días al año. Y lo que quería decir antes, que me he interrumpido, es que mi deterioro físico se debe principalmente a mi trabajo. Yo no me acostumbro a los turnos, mi cuerpo sí, pero tengo semanas en las que difícilmente puedo pensar con claridad, en las que ya no distingo si estoy trabajando o estoy en casa. A veces trabajo dos semanas enteras seguidas sin descansar, y alguna vez he hecho lo mismo durante un mes. Oigo el ruido de las máquinas mientras duermo, y no siempre estoy seguro o tengo la sensación de que realmente haya dormido. A mi gente le suelo decir que nada va bien pero estoy contento porque no me queda otra… Tengo que pagar dos hipotecas la de mis padres y la mía. Se quedaron los dos sin trabajo. Mi padre llevaba treinta años trabajando para la misma empresa, los diez primeros de forma temporal, cuando le hicieron fijo se propuso meterse en una hipoteca y cuando le quedaban otros diez de hipoteca por pagar le echaron a la calle. Y ahora soy el único de mi familia que tiene un trabajo más o menos estable, con lo cual yo me hago cargo de mi hipoteca y de la suya. No me gusta el trabajo que hago, ni la empresa ni los turnos, pero estoy contento no me queda otra…

Sí, trabajo en una fábrica que se parece a una cárcel y ser portador del VIH es lo de menos. Me gustan los libros, las películas sobre conspiraciones. He estado investigando sobre una posible trama de los grupos ecologistas y he llegado a la conclusión de que algunos de ellos trabajan para las Compañías Eléctricas. Las campañas contra las Centrales Nucleares las han financiado estas Compañías estoy casi seguro solo me falta un dato pero ya no lo recuerdo. Mis pensamientos vagan por un cielo raso y meditabundo, hay vacíos que se llenan con un vaso de agua, hay otros que ni con un embalse cargado de agua.
El sueño se mezcla con la ansiedad, el descanso con el trabajo, y el ruido de las máquinas es atronador. Creo que he tenido un sueño, trabajaba en una fábrica veinticuatro horas seguidas, y la tecnología al servicio de las Corporaciones había inventado un chip que era capaz de suplantar las horas de sueño por las de trabajo real. Haciendo pensar al que lo lleva que realmente se va para casa, duerme, come, ve a su mujer, o a su hombre, lee, ve la tele, va el cine. Haciéndole pensar que existen los fines de semana pero todo es una burda invención producto de nuestra imaginación conectada a ese chip. En la fábrica todos llevamos ese chip, nos habían dicho que era para controlar que nuestra salud no se viera afectada por el tipo de trabajo que realizamos, que no nos preocupásemos que lo pagaría la Seguridad Social.


Hola, soy yo otra vez. Soy portador del VIH, trabajo en una fábrica que no me gusta nada, y puede que todo esto haya sido un sueño. ¿Ustedes que creen?


Víctor Cuetos, Xx, 2017 

domingo, 26 de noviembre de 2017

Hiberia



Mi juventud es del color gris
de la uralita
cuando no sabíamos
ni lo que era el Amianto.
Y nos subíamos a los tejados
de las fábricas
algunos por el mero hecho de subir
y luego saltar.
Otros para vender la uralita
el cobre o lo que hiciera falta
para salir de fiesta.


Mi juventud es del color
de los nubarrones cuando acechan
con todo su peso
y la humedad de las bajas presiones
se mece sobre ti.


La arena
el ocre
la playa
en tu cabeza .
El cielo
sus azules
y tus pies bailando
sobre las nubes blancas
de algodones perfectos
purpurinas de mentira
noches de transición
días de democracia
a punta de pistola.

Y digo yo...
¿Cicatrizarán las heridas si son de mentira?

Los coágulos son sangre acumulada
por la no derramada
porque si yo o tú hubiéramos querido guerra
no habría paz en este cementerio de esclavos.

Somos los graves
el metal sincero
las nobles latencias
que sacuden vuestras fachadas.

Los ladridos
los aullidos del norte
hacen que hasta los dictadores
necesiten un doble
porque ante nuestros ojos
ante nuestras manos
NO SON NADA.
Víctor Cuetos, Xx, 2017


viernes, 24 de noviembre de 2017

Bloody Friday




Yo quiero matar a mi vecino de la izquierda 
con un paquete plano del Ikea 
decirle que no cierre la puerta 

con esa violencia inusitada

que hace que me despierte 
todas las mañanas pensando en él.



Yo quiero matar a mi vecino de la derecha 
porque un día me preguntó 
cuando casi 
y digo casi 
me estaba durmiendo 
si a mi me funcionaba la televisión. 
Y yo le dije con una voz propia del subsuelo: 
-No enciendo la televisión 
desde hace más de diez años. 
Gilipollas. 

A quien se le ocurre venir a picarme 
a las once de la noche 
cuando casi 
y digo casi 
me estaba durmiendo
viendo una película koreana
o de Jean Renoir.

Yo quiero matar al hipster de abajo 
porque escucha a Bustamante por las mañanas 
y a Bisbal por las tardes.
Es policía local
tiene dos pisos patera 
uno de contactos 
y otro de inmigrantes ilegales. 
Va por los bares de moda 
de secreta 
y cuando ve a alguien sospechoso 
le intercepta la droga 
y en la denuncia pone cualquier mierda 
para poder quedársela para su uso y disfrute. 
Es del barrio de toda la vida.

Yo quiero matar al presidente de la Comunidad
de Vecinos
y al de la Asociación 
porque no sé quien es 
y porque los ascensores ya no son como antes 
con un poco de suerte vas con tu peor enemigo.

A las carteras que esconden multas 
debajo de los certificados del ayuntamiento 
y te hacen firmar lo que no quieres firmar.

A los comerciales de Gas Fenosa 
a las de telefonía movil 
por mirarme hasta el rollo de papel higiénico 
en el que escribo y comparto poemas con otra poeta. 
Por llamarme a horas intempestivas 
por venderme humo y lavadoras si hace falta.

A las financieras que compran deuda 
y te amenazan casi con matarte 
y contratar a un sicario para que pagues 
lo que realmente no debes.
Yo quiero matar, matar, matar...
pero sé que soy casi incapaz de matar a nadie
y digo casi, y digo casi, y digo, casi...

Niño Criminal, Xx, 2017

jueves, 16 de noviembre de 2017

Policromías


Había una niña gitana preciosa de ojos verdes
en el barrio de las casas de ladrillo naranja
y las casas de ladrillo amarillo.
Quedábamos casi todas las tardes para recoger renacuajos
en la charca que había detrás del ambulatorio
en un solar desértico y abandonado.

Venía con su hermano pequeño
a veces nos pasábamos horas
sin decirnos nada.
Ellos a un lado de la charca
y yo al otro.

Mi familia no tenía nada en contra
mis amigos sí
sus padres no les dejaban jugar con gitanos
cuando venían a buscarme
el ruido lo inundaba todo
y la niña y su hermano
desaparecían de mi vista.

Todos los días
no recuerdo si eran miércoles
jueves o viernes
cuando coincidía
iba solo a la charca.
A veces los encontraba
otras veces no.

Quedábamos sin decirnos nada
jugábamos separados por esa charca
pero jugábamos
a cazar renacuajos.
Ellos en un lado
y yo en otro.

Si me acercaba demasiado
desaparecían
sin embargo si me quedaba
en el mismo sitio
seguían allí.

Un día acabamos jugando juntos
en el mismo lado de la charca
ellos y yo
riéndonos
cazando renacuajos.
Fue el último día que los vi.
Seguí yendo día tras día
hasta que me cansé
y no volví más a aquella charca

que nos dividía en dos.  

Víctor Cuetos, Xx, 2017

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Persianas multicolor



Las personas son como las persianas de los edificios
a veces se bajan, otras se suben.
A veces se cierran, otras veces se abren. 

Hay persianas de casas de campo
hay persianas que no suben ni bajan 
ni se abren ni se cierran. 
Persianas desvencijadas por la edad. 
Hay persianas que se enrollan 
como una persona 
persianas tipo 
persianas topo
persianas personas
persianas mono 
persianas gato 
persianas lagarto...
Las hay que no suben 
las hay que no bajan. 
La de mi apartamento 
por ejemplo
es un gran ejemplo 
últimamente 
parece que quiere subir 
ver el sol 
y dejar que yo lo vea. 
Despertarme por las mañanas 
con un:
- Buenos días, joder. ¿Qué tal has dormido? 
-Bien, ¿Y tú? 
-Yo mal, joder, no he podido bajar la persiana.

Víctor Cuetos, Xx, 2017

martes, 7 de noviembre de 2017

La gente del Abismo*


Cuando volví a Asturies
había prosperidad y calidad
en el aire de la ciudad de Xixón.
Emigré porque me dio la gana
se me hacía insoportable vivir aquí
creo que a eso se le llama exilio
no sé si de interior o de exterior.
Cuando volví
me hice un curso de soldador
y me homologué en un tipo de soldadura
piqué a las puertas de las fábricas
entregué mi curriculum a uno
y a otro
Nadie me lo dijo directamente
pero creo que soy persona non grata allí.
Durante un año busqué empleo
en el sector del metal
solo me llamó una empresa
quejándose de un empleado rumano
pidiéndome que lo sustituyera.
No.
En el trascurso de un año
un joven soldador de unos veinte años murió
pasó demasiado tiempo solo
en el tanque de un Atunero
de reducidas proporciones.
Se hicieron manifestaciones
la gente del Astillero se puso en huelga
mientras la empresa declaraba a los medios
que el chaval había muerto de un Ictus.
Se juzgó y se condenó a uno de los responsables
se supone que se mejoró en cuestiones de seguridad
se supone
casi nadie en su sano juicio
quiere trabajar en ese Astillero
lo normal es que se vayan
o busquen otra cosa.
Nadie colgó una bandera negra
del balcón de su casa
nadie o casi nadie se puso en huelga
en solidaridad con los trabajadores
o en señal de duelo con la empresa
que intentaba esconder el homicidio.
Tampoco los Ayuntamientos
pusieron la suya a media asta
ni los políticos ni los gobernantes
guardaron minutos de silencio
solo guardaron silencio.
Cuando volví
la calidad del aire en el barrio de la Calzada
era muy buena
cinco años después sigue siendo muy buena
ahora hay muchas banderas de España
colgadas de los balcones de algunos pisos.
Se respira prosperidad
y la calidad del aire sigue siendo
muy muy muy muy muy muy buena.
No me joder...
*Cuando London escribió su libro, la frase "El abismo" se usaba ampliamente para referirse a los estratos más bajos de la sociedad. El libro de 1902 de H. G. Wells, Anticipación de las Reacciones del Progreso Mecánico y Científico en la vida y Pensamiento Humanos, utiliza esta frase en ese sentido y en varios lugares utiliza la frase "La gente del abismo".2​ Un escritor, analizando El talón de hierro, se refiere a "La Gente del Abismo" como "la frase de H. G. Wells."3​
https://es.wikipedia.org/wiki/La_gente_del_abismo

lunes, 6 de noviembre de 2017

Alas de mariposa muerta



Las alas de una mariposa muerta
son las guías recortables
sus alas son blancas;
su cuerpo negro.

Sus ALAS.
Las baten contra el viento
haciendo vibrar su cuerpo
sobre los acantilados del mármol
que antes fueron recortables
y ahora son mariquitas de papel
que se dejan llevar por el viento.

La marea dice
que es mar
y solo es marea.
Nos trae espuma del aire
abrazos verdes de musgo
besos de azul celeste.

Somos los géiser
de la tierra helada
hacemos “furacos”
en ella
para poder volar
porque nos cortaron las alas
ya de muy chiquitos.
Por eso volamos
o queremos volar.
Por todo lo que se nos ha negado.
Espanto gris
1978


Víctor Cuetos, Xixón, 2017  

jueves, 2 de noviembre de 2017

Estaciones en Marte


                                                                                 
El Uno 
Todo se ha parado 
las estaciones están vacías

pero llenas de hojas perennes 

ya ni los relojes son capaces
de ponerse de pie 
estamos atrapados 
en una jaula que gira 360 grados
y que llaman Primer Mundo.


El Dos
Creo que nos han enseñado antes
a hacer la digestión 
que a masticar
por eso comemos tanta mierda
y aceptamos tantas mierdas.

El Tres
El otoño 
es un día que no amaneció 
porque incendiaron los bosques 
y no respetaron el ciclo de vida 
de las hojas 
de los árboles. 
Ese día hubo 35 muertos en Portugal 
cuatro en Galicia 
cientos de incendios en Asturias
seres vivos calcinados 
el cielo era una masa roja 
que se cernía sobre la tierra. 
La culpa es del viento 
se lo lleva todo 
hasta la memoria.

Víctor Cuetos, Xixón, 2017

sábado, 21 de octubre de 2017

Innova


Normalmente 
cuando
le cuentas toda tu vida a una persona
se acabó todo 

tú dejas de hablar 

y ella se sume en el silencio.

Normalmente 
nos conocemos 
nos reconocemos
nos olemos
hasta nos consumimos 
con el sueño 
los sueños 
las pesadillas 
las duermevelas
y los insomnios pasajeros.


Todo se traduce 
en tiempo 
en cuanto 
en donde
hasta cuando
dejas de sentir 
curiosidad.


Como el gato negro 
por los tejados del Zinc 
o el gato blanco 
por las películas de Kusturica.


Normalmente es un adverbio
que nosotros no contemplamos
porque nos gustan tanto los INFINITIVOS
que no podemos conjugarnos de otra manera. 


Víctor Cuetos, Xixón, 2017

viernes, 13 de octubre de 2017

Vamos a más...


Nunca me acuerdo de comentar que el libro está a la venta en la librería cafetería bar "La Revoltosa" , única y exclusivamente en esta librería bar donde te puedes echar unas risas, quedar con alguien que te importe o no, acudir a charlas, jams, timbas poéticas, beber cerveza artesana o de fábrica, infusiones, cafés, y yo que sé. Y evidentemente también puedes comprar libros o leértelos.
Próximos bolos, uno en Santander, en la Vorágine, con mi compadre y coetáneo Pablo X Suárez, y en diciembre en Bilbao en Voces del Extremo Bilbao.
Los y las que no quieran comprar el libro está en Sestaferia Centro Social, en depósito, junto con "Degeneración Salvaje", antología poética en la que participé.

Sestaferia Centro Social Autogestionado,
Abre los jueves de 18:30 a 21:30h
Calle Joaquín Alonso Bonet, 3, 33206 Xixón

Libreria-Café-Bar "La Revoltosa",
Horario Comercial.
Calle Juan Alonso, 12, 33202, Xixón

Venta on line del libro:


Actualmente tengo diez ejemplares a mi disposición, para aquellas personas que me lo habían pedido con anterioridad y para los próximos bolos. Si no me equivoco vamos por la mitad de la edición. Vamos a más..., como anunciaba la campaña de un partido político muy importante de la nación española, única e indivisible.
Vamos a más...

Víctor Cuetos

jueves, 14 de septiembre de 2017

Parking Day, La Dinamo Cultural.


En breves momentos, no tanto como los anuncios de telecinco; Poesía, ácida y corrosiva, de la que deja secuelas. En el Manglar. 
Y el Domingo, en el Parking Day de "La Dinamo", en la zona de la Revoltosa. Con dos grandes, uno seguro que viene directo del Tiotordos, con chirucas de les tola vida y calcetines gordos, de los del mercau de la Pola de tola vida, por supuesto. Mirar que cartel más guapu se curró Pablo X El Suarez pal Domingo de vermú torero.


                                                                        





martes, 12 de septiembre de 2017

“Con los perdedores hasta el fin del mundo”

                                                                         

Mientras paseo por Independencia, en Zaragoza,  con independencia de mi destino, en busca de un libro de Pío Baroja, “El Mundo es ansí”, me imagino las calles tal y como las veo, con la misma música de fondo pero obviando el ruido de nuestro tráfico rodado. Veo a un acordeonista con apariencia caucásica, caracterizado por un poblado bigote canoso, una boina y unos ojos mar que transmiten sosiego mientras recorre sus notas con los dedos buscando a uno de nuestros sentidos más elementales, de los que muchos no pueden disfrutar. Unos por sordera y otros porque ya no oyen, o simplemente no quieren escuchar. Me mira, lo miro, sonreímos los dos con picardía, los dos conservamos ese hoyuelo, más propio de la niñez, que atraviesa nuestras mejillas poniéndole nombre a nuestra sonrisa. Sin decirnos nada nos reconocemos, yo le oigo y él me escucha con sus dedos, y nos volvemos a mirar como diciéndonos, “Adiós, amigo y buena suerte”.

Sigo paseando ya con el libro en la mano pensando en cuántos de estos viandantes me he fijado, supongo que de cada cien veo cincuenta y me fijo en uno u dos de ellos o ellas. Algunos van con prisa a su trabajo pensando precisamente en él o en su vida que gira en torno a él, o eso piensan ellos; “Que mierdas hago yo llevando esta vida por una mujer que no soporto y unos niños que solo me traen suspensos, y un trabajo que me levanta todas las mañanas haga frío o llueva. Con lo bien que estaba durmiendo, con la mujer que no soporto por supuesto”. En realidad su mujer es la que lo soporta él, y lo sabe y por eso sigue con ella, y sus niños, al fin y al cabo no dejan de ser sus hijos.

Otros muchos salen a buscar trabajo, o mujer que les soporte, y anhelan lo que el otro odia porque piensan que es la solución a todos sus problemas, y de hecho muchas veces lo es. Un trabajo que pague su techo y alguien a quien abrazar o abrazarse, alguien a quien proteger y protegerse, alguien por quien luchar, por quien seguir.

Veo a un hombre sentado con un cartel que señala “que pide ayuda y acepta trabajo”, a otro arrodillado que solo pide ayuda, no sé si a Dios o a cualquier viandante que se la ofrezca. Nadie le ha dicho a este hombre que la piedad es un lujo muy caro que solo los pastores y sus feligreses ofrecen un día a la semana y los domingos por la mañana
 Nadie le ha dicho a este hombre que puede arrodillarse las veces que quiera ante su Dios, pero no ante mí, un humano como otro cualquiera. Es posible que se me crucen los cables y le dé una patada en el culo. Porque para mi alguien que se pone de rodillas ha perdido la dignidad, y yo no voy a perder el tiempo con él. 

Veo a una señora que pasea ensimismada y de repente lo que parece un tic es una mueca que abre su hoyuelo, levanta su cabeza al frente, y entorna los ojos ya sonrientes. Pienso entonces que todos conservamos ese hoyuelo, algunos tenemos dos incluso; otros en cambio se los han vendido a Corporación Dermoestética o a Vital Dent, o entre tanto trajín simplemente se les olvida que lo tienen y que es una buena manera de empezar el día, o de saludar a un igual.

Se me olvidaba deciros que a punto he estado de comprar otro libro, no el que me obliga la Universidad a leer, que estoy seguro que no me defraudará, si no uno más acorde con estos tiempos, de un escritor que tengo en mi cabecera imaginaria desde los 14 o 15 años.
Desde que leí “Cabeza de turco”, y pensé que algún día quizás yo pudiera ser ese periodista alemán que se disfrazo de turco en una Alemania casi que recientemente unificada y azotada por el desempleo y la marginación. Al final poco me ha faltado para ser el turco y no el periodista, con todos mis respetos a las penosas condiciones en las que esta gente sigue trabajando, malviviendo. Y ahora nos regala un título que promete el mismo cariz, y la misma intensidad… “Con los perdedores el mejor de los mundos”
Algunos dirán que es un escritor menor, o un periodista con afán de protagonismo, otros pensaremos que este hombre a lo largo de sus años no ha perdido la capacidad para asombrarse ante las injusticias que asolan el mundo y por la tanto dada su capacidad creadora y su tesón vital a denunciarlas sin titubear, es obvio. 
Mientras tanto sigo viendo, observando mi tiempo, las calles que me rodean, el viento que me azota la cara, la gente que pasea ya sea inánime o completamente animada. Y veo cincuenta, que diga me fijo en una persona o dos de cada cien, y sigo viendo el hoyuelo del acordeonista, su música en cada una de las esquinas, antes de que empiece la Navidad y los villancicos rompan todo el encanto, por favor regálame tu música y ensordece la de nuestro Ilustre Ayuntamiento. 
 Lo que ya no veo son arrodillados, ni feligreses, ni pastores ni de ninguna de las maneras oigo el ruido atronador del tráfico rodado. Ni gente buscando empleo, ni gente insatisfecha con su vida o con su parienta. Solo veo gente y me vuelvo más humano, al mismo tiempo que mis dos hoyuelos reaparecen dando nombre a mi sonrisa, y pienso “Con los perdedores hasta el fin del mundo”.  


“Cabeza de turco”, Günter Walraff.
“Con los perdedores el mejor de los mundos”, Günter Walraff.
*El acordeonista, en este caso, no pedía nada más que lo escucharán, y regala su música aquellos que saben apreciarla.



Víctor José Cuetos González, ZGZ, 20...

sábado, 9 de septiembre de 2017

Las Casitas del Barrio Alto





                       El 11S de Salvador Allende


Mi madre era y supongo que es socialista por eso las dictaduras que retratan las películas me resultan tan familiares. Pero le pegaba más Salvador Allende que Felipe González. Solo hay que comparar, la barriga de uno, el yate de otro y el cadaver de Salvador Allende defendiendo la soberanía de Chile hasta el final de su vida.
El 11S, el día de su muerte, en el Palacio de la Moneda, y el otro 11S; el de las torres gemelas parecía una venganza de la historia por lo mucho que el gobierno norteamericano y sus instituciones legales e ilegales apoyaron y financiaron el gobierno de Pinochet en Chile y el de Videla, en Argentina. Y sendos golpes de Estado. Porque no hay gobierno con más experiencia en Golpes de Estado que los grandísimos y puros Estado Unidos de América. Que se lo digan a Kissinger, que le dieron el nobel de la Paz por acabar con el comunismo y de paso colaboró en cargarse a media juventud en sendos países y otros limítrofes porque hacía falta purgar las economías latinoamericanas. 
Que a un asesino,a un psicópata, que organizo cientos de miles de muertes o que fue responsable de ellas, le den el Premio Nobel de la Paz dice mucho de un mundo que no es, no existe, viaja sin norte, se autorregula asimismo dicen los grandes chicos de Chicago y su infalible método milton; los que diseñaron esta economía tan perfecta, y tan inhumana al mismo tiempo.

A mi padre le pegaba Good Bye Lenin, o Lloviendo Piedras, o la Canción de Carla. A mi madre le pegaba “La noche de los cristales rotos”, “Desaparecidos”. En mi casa teníamos en una de las estanterías de la entrada a Simone de Beuvioir y a Sigmund Freud juntos. Pobre Simone. La mujer rota y el superhombre puesto de coca hasta las trancas que se permite analizar al resto del mundo por encima de los hombros. Ese es Freud, con algunos matices. 

Ella era y es otra versión, la otra cara, la amable, menos cuando llevaba una zapatilla en la mano y un chándal en la otra mano, el mío, que había roto por saltar una valla de esas que solo forman parte de nuestra imaginación. Se enfurecía porque no me duraba ni un mes un chándal, y eso que lo remendábamos una y otra vez con aquellos adhesivos que se calentaban con la plancha y no duraban una semana.
La otra versión son todos esos libros que leí con voracidad, Jack London, más Jack London, más Jack London, Mark Twain, Fenimore Cooper, Hermin Melville, Enid Blyton...y el cine de la dos cuando solo era un niño, y ante tal ausencia, la de Garci digo, yo solo quería ver películas con mi madre. Conozco a casi todos los actores y directores de esa época. Y no sé porqué, por Garci no será...seguro, porque quien leía los créditos mientras su madre le decía que se fuera para la cama que lo iba a pillar su padre,era yo, eso lo tengo claro, y porque aunque no existía mando yo me levantaba a cambiar de canal hasta que empezara la película de la Dos. Al menos no había mando para nosotros, nuestra familia llegó tarde a casi todo, el vhs y el beta ni lo conoció, justo cuando lo averiguamos por nosotros mismos, por tenerlo como pertenencia ya casi había salido el DVD y el CD. Y casi todos los objetos digamos del capitalismo se nos regalaron porque mi padre había ayudado a alguien en alguna denuncia o en alguna reclamación sindical o vete tú a saber.

Íbamos despacio, casi lento, pero caminábamos lejos de todo el ruido de la primera linea de salida. Aunque sucumbieron a los noventa, cuando pasaron los noventa comenzamos a tener VHS en casa. Ya era hora, yo quería ver todas las películas del mundo y leer todos los libros del mundo. Pero ya.
Mi madre no era mormona, tampoco era comunista, era más bien socialdemócrata, pero de las de verdad. Porque mentira en ella no hay ni había ninguna. Aunque no me dejara comer nocilla o yo que sé donuts todos los días. Sabía francés, me obligaba a buscar el significado de las palabras en un viejo Laruosse. Y yo le cogí gusto, y empezaba con una palabra y seguía todas las que continuaban a esa palabra. Leía los diccionarios, los libros, las recetas médicas, la letra pequeña y la grande. Era así. Una enfermedad gramatical.
Esa versión original y no subtitulada era mi madre, es mi madre, son mis padres. Casi todo el misterio de nuestra existencia se debe a ellos. La que me agarraba de la mano, en las manifestaciones contra la Otan, siendo solo un niño, y apretaba fuerte cuando parecía que la policía iba a cargar, era ella.

La que hacía que mi hermana mayor nos protegiera cuando ella se iba a hacer la compra era ella.
Un día ella no estaba, y vino la policía a preguntar por mi padre. Supongo que no nos atrevimos a responder o a abrir, pero mi hermana mayor fue a abrir, y nos agarró de la mano a mi otra hermana y a mi, y se dispuso a abrir la puerta. Estábamos colocados de mayor a menor. Aparecieron dos policías de paisano preguntando por mi padre. Imaginar la escena, las hermanas Dalton y yo. Que casualidad que se fueron sin más, pero se nos quedó grabado para toda nuestra vida. Cuando se fueron, mi hermana nos bajó al portal, supongo que aterrorizada, a esperar a nuestra madre o a alguien del vecindario. Y ahí nos quedamos llorando los tres...Los malos eran ellos, un niño nunca se equivoca.
Supongo que por eso las películas sobre las dictaduras me resultan tan familiares. Es fácil acojonar a tres niños, aprovechar que su madre está en la compra, y no tiene a nadie en ese momento que quede al cargo, excepto mi hermana mayor.
Como suponer tanta mala hostia...tanto daño. Pero en este mundo la política del miedo es la que ejercen casi todos los gobiernos para mantenernos calladitos haciéndonos pensar que el capitalismo es el mejor sistema de todos, el infalible, no falla oiga, tiene sus errores, pero lo de comparar y buscar otra cosa mejor solo era un anuncio de televisión.
Busque, compare y se encuentra algo mejor, compre.
Aunque en realidad es la política del miedo la que mantiene invicto a este sistema. 
Va sigiloso, por detrás, te susurra cosas al oído que es posible que puedas llegar a tener, y digo tener. Y cuando te das cuenta tienes una soga en el cuello. Si desatas la cuerda vendrán las esposas y hasta las hostias por detrás.

Pero no es esto lo que yo quería contar. Lo que me jodía no es que mi padre fuera comunista y luchara por sus ideas, lo que me jode es que vivimos en un mundo en el que no podíamos compartir con los demás nuestra verdad porque casi nadie se lo creía. De verdad que nadie se lo creía. O no lo querían creer. La democracia era esto, una fábula, algo falso y endeble, que se caía por su propio peso cuando alguien se atrevía a decir la verdad. La verdad mata más que cualquier otro concepto que siendo tan abstracto signifique tanto. Decir la verdad es peligroso, eso es lo primero que aprendí, y que aun así no he sido capaz de esconder. Verdad o consecuencia no era un juego ni para mi, ni para mis hermanas, era una realidad que vivíamos casi todos los días. Y no nos gustaba, para nada. Pinchazos de teléfono, llamadas de madrugada, llamadas y más llamadas. LLAMADAS TELEFÓNICAS.

Mi madre me enseñó, no solo me enseñó a levantar el culo y cambiar de canal cuando Garci y los suyos nos aburrían hasta la extenuación, sabiendo que se hacía tarde para ver la película, también me enseño a aprender por mi mismo, a verlo todo con mis ojos, a tocarlo. A fregar, a encender la cocina, a mirar las potas, a husmear en todos los lados. Alimentaba mi curiosidad y mi inteligencia.
A creerlo todo si es necesario. El misterio es suyo y es mío, y el cine negro y Humphrey Bogart y Lauren Baccal, y Marlon Brandon, y Paul Newman, y Jonh Huston, Sean Connery, Michael Caine, Sam Pechinpah, Billy Wilder, Marilyn. Gracias a ella sabía que Anibal, el del Equipo A había hecho con aquella niña adulta llamada Audrey Hepburn su Desayuno con Diamantes.
La primera persona con la que vi el Tesoro de Sierra Madre, por la que leí la Fiebre del Oro, no fue por Jonh Huston, ni por Jack London, ni por Garci, joder. Fue por mi madre.En el tesoro de Sierra Madre no hay misterios. En la vida hay dos clases de riqueza, la de la curiosidad y el conocimiento, y la económica. Yo solo quería conocer, ver...experimentar, leer, escuchar, sentir.

La dos era mi madre, y la uno mi padre, el tiempo, las noticias, la clave, José Luís Balbin, AjoBlanco, El Viejo Topo, El Jueves, la política internacional, Gorbachoch, la Perestroika, la guerra fría. El país, el mundo, el Independiente...El Le Monde Diplomathiqué.
El muro de Berlin y el clavel de la revolución de los Claveles juntos, porque los de las rosas se fueron marchitando al mismo tiempo que el capitalismo se hacía tan salvaje y tan prometedor, para unos pocos, y desastroso para muchos y muchas.
Los domingos que llovía escuchábamos a Víctor Jara y las Casitas del Barrio Alto, mi padre hacía los vermús para ambos mientras yo leía, leía todo lo que llegaba a mis manos. Creo que por eso escribo esto. 


Aquí comienza esta historia. La del Primer Niño que pintó una A de anarquía en su ventana porque afuera llovía.  

Mi familia lo es todo. 

Víctor Cuetos, Xx, 2017