domingo, 11 de enero de 2026

Argonautas




Tú nunca quisiste

ser más inteligente

que la media
lo.justo para responder
a los que iban de listos
y no tenían ni puta idea de nada.

Tú nunca quisiste ser
más rápido que nadie
simplemente lo eras.
Más ágil saltando
rozando con los dedos
los potros y cayendo
más allá de las colchonetas.

Tú nunca quisiste ser
quién eras
todo ese peso
sin querer, quererlo
y la envidia o querencia que provocaba.
No podías con ella.
Aprendiste a ser Nadie
en las Avenidas de la Nada.
A pasar desapercibido
a no sentir nada
a ser invisible
en una loca noche
de verano o de Invierno. Que más da.

A mostrarte con todo
el peso de la vulnerabilidad.
Ese peso pesado.
Esa locura transitoria.
La capacidad
de ser cuando
te legitiman
como alguien
que anda metido
en algo.

Hoy que hasta las
algas tienen un valor
incalculable.
Y que un Rubio
con pinta de Donald
es el Hitler
que todo el "mundo libre" necesitaba.
La banalidad del mal
en una dictadura
del proletariado
que se basa en redes
y en pantallas
que los asemejan
a todos.
Un yonqui
de toda la vida
que sobrevive
con la metadona
y un salario social
de por vida;
hablando de paguitas
y Charos como si
fuera el mejor espécimen de la raza Aria.

Y luego una poeta
blanca lechosa
asesinada por el ICE
en el grandísimo
mundo libre.

De repente Orwell
está más vivo
que en 1984
pero ahora no queman
libros, asesinan
a quien pueda escribirlos.

El repudio más
execrable por la vida
la cultura, la gracia
de estar vivo,
la inteligencia
como un intercambio
la colaboración entre iguales. El idioma
como algo inventado
que nos facilita
la comunicación
es visto como
algo peligroso
por aquellos que solo
saben emitir sonidos
guturales con sus palabras.

Inventemos un mundo
nuevo con sabias palabras probablemente inventadas.
Un idioma
un lenguaje
donde el mal
sea una banalidad
y el bien algo
a lo que llegaremos
con esfuerzo.
Con mucho esfuerzo.

Don Nadie, Avenida de la Nada, 2026.

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