miércoles, 3 de octubre de 2018

Adverbios




A veces me pregunto
si la poesía me salvará
de una muerte segura.
Y si haré apología del A veces
o de la poesía como forma de vida.
Me libera
o pienso que me libera
aunque me hace más frágil
y por lo tanto más consciente de todo.

Suelo predicar el “a veces” con frecuencia
habita en mi la procrastinación del ser adverbio
en modo y forma y su insoportable levedad “a veces”.

A veces me pregunto
si la poesía me salvará
o me matará.
A veces prefiero ser poeta
que cualquier otra cosa distinta
a veces prefiero ser narrador
un narrador distante
que frecuenta los adverbios
para no tener que estar conjugando
verbos todo el tiempo.
Me cansan los artículos indeterminados
y algunos sustantivos.
Creo que me estoy volviendo loco
y la poesía me sanará
me salvará de toda esta mierda
que nos hemos montado
y que algunos aun se atreven
a llamar Civilización y Democracia.
Aunque casi nadie ha movido un dedo
para salvar a Grecia, ni a los que se pierden
en el mar en un viaje con destino incierto.
Una jodida Odisea Griega.

A veces me pregunto
si merecerá la pena
que la poesía me salve
o si hay algo de lo que salvarme.
Es entonces cuando recurro a los Adverbios
con frecuencia
habitualmente
de tiempo
y reniego del tiempo que hace
o del tiempo que pasa
o de todo lo que debería pasar
y no pasa más que por mi cabeza.

A veces me pregunto
si yo realmente he elegido
ser
poeta
o narrador
o yo que sé...

Es cuando quiero que pase el tiempo
y vuelva a ser consciente de todo
frágil vulnerable
de pecho abierto
de risa fácil
de lágrimas laceradas lacerantes
y escribir entonces los versos más precisos
y que te lleguen
que te toquen
que te conmuevan o te hagan reír.
Que te atormenten o
que te hagan olvidar
todas las odiseas vividas
y las que te quedan por vivir
pensando que un Adverbio
que se hizo
o al que han hecho poeta
ha conseguido matar al tiempo
y a su “a veces “ insoportable y anodina levedad.

Víctor José Cuetos González, Xx, XXXX

jueves, 27 de septiembre de 2018

Sota Caballo Rey



A la sota de bastos la dejaron
dirigiendo comisarías, ejércitos, cuarteles.
Al caballo, al pobre 
lo utilizan en los monumentos
para ensalzar la grandeza
o esconder la pequeñez de personajes oscuros
y al Rey, y digo Rey:
-No lo decapitaron.
¿De qué país estamos hablando?
Niño Criminal, Xx, Xxxx

lunes, 3 de septiembre de 2018

Septiembre




Llega Septiembre
cargado de preocupaciones
como el titular de un periódico
SENSACIONALISTA. 

Todo vuelve a la normalidad
los turistas se van
como las aves migratorias
que han pagado por cagarnos encima.
Pero la libertad al parecer empieza
donde acaba la del otro
a no ser que puedas pagarle por venderte la suya.

Llega Septiembre
por fin podemos mirarnos al espejo
y ver lo que hemos engordado
lo felices que estamos
ya sin retoques digitales.

Llega Septiembre
y creo que tú y yo
no nos hemos puesto morenos
hemos adelgazado unos cuantos kilos
echado unas cuantas horas extras no remuneradas
hemos perdido el tiempo discutiendo sobre el tiempo
que hace o deja de hacer.

Llega Septiembre
por fin podemos mirarnos al espejo.
Para ver si seguimos siendo los mismos
para ver si podemos reconocernos
en un instante antes de continuar el trabajo.

Y si no llega Septiembre
le daremos la vuelta al calendario
y no discutiremos más sobre el tiempo
que hace o deja de hacer:
Discutiremos sobre la teoría de los espejos
¿Tú podrías ser tú?
¿Yo podría ser yo?
Quizás si llega Septiembre
podemos esperar a Octubre
mientras escuchamos “The Passenger”
pero entonces no esperes dejar
un cadáver bonito
porque la belleza no reside en la apariencia
si no en la experiencia.


Víctor José Cuetos González, Xx, 2018