jueves, 1 de junio de 2023

La Sociedad de la Niebla.







Cuando te haces mayor 

parece que el mundo se reduce 

a menos personas y el kilometraje diario 

es casi que circular. O en algunos casos ¨

roza la cuadratura. Todo es cuestión 

de la geometría con que lo mires. 

 

Y se va reduciendo un poco más. 

A causa de crisis o catástrofes naturales.

Y te deja sin nada.  

O lo que es peor llega un tornado

que arrasa con todo. 

 

Y tú sigues reduciendo el espacio y el tiempo. 

Y la libertad es Netflix o cualquier libro de auto ayuda

o Masterchef o Supervivientes.

O lo que sea que te pueda transportar a otra vida cualquiera.

Menos la tuya o que no sea la tuya. 

Y reduces tu vida. 

A vicios y virtudes.

Algo que dé un poco de adrenalina

para calmar la insatisfacción

de los días grises.

El daño será mínimo 

siempre que hayas aprendido

a fingir lo justo y lo necesario.

Aunque, a veces, se te vaya

un poco de las manos.

Y el daño se incremente.

Lo justo y soportable.

 

Luego viene otra crisis, otra catástrofe.

Justo cuando has aprendido

a gestionar la vida de otra manera

sin tanto fingir por eso de

ser un poquito más tú

sin tanto yo.

Y te reduces. Cada vez más. 

Te haces cada vez más pequeño, más pequeña. 


Cuando te haces más mayor

de lo que ya eras antes,

y de repente llega una catástrofe. 

Natural o económica. 

Y ya es la tercera

que has vivido en tu vida

no queda más remedio

que fingir que te la suda todo

sin olvidar que mañana

quizás ya no vuelvas

nunca más a ser tú. 

 

Víctor Cuetos, Xx, Xxxx


viernes, 3 de febrero de 2023

Cavalo Morto



 Me gusta meterme en la boca del lobo

para saber como respiran

para luego escribirlo.

 

Este sistema se lo ha montado tan bien

que no solo saca provecho de lo que producimos

o de los servicios que prestamos a la comunidad

o de nuestra fuerza de trabajo.

También de lo que consumimos, también

de nuestros precarios contratos laborales

y de las ayudas que les presta el Estado

para esa contratación.

 

Me gusta meterme en la boca del lobo

como Günter Wallraff y su Cabeza de Turco.

O con los perdedores hasta el fin del puto mundo.

Porque yo soy uno de ellos, una de ellas.

 

Se lo han montado tan bien que solo tienen

que poner la mano para recibirlo todo

mientras nos consumimos o nos consumen

o consumimos.

 

Me gusta meterme en la boca del lobo

para saber como respira

para luego escribirlo.

 

Se lo han montado tan bien

que han conseguido que nuestros

mayores enemigos seamos nosotros mismos.

Y no ellos. Los que reciben todo sin dar NADA.

Me gusta meterme en la boca del lobo

poner cara de cordero degollado

y esperar a que se coman entre ellos mismos.

 

Se lo han montado tan bien

que los deseos insatisfechos

de los objetos materiales o inmateriales

que nos proporcionamos a nosotros mismos

nos producen frustraciones

que nos mantienen distraídos

hasta nuestra completa destrucción.

 

Me gusta meterme en la boca del lobo

saber como respiran, sentir su aliento

macabro para luego escribirlo.

 

Se lo han montado tan bien

que hemos aceptado como algo normal

que para que unos ganen; otros tienen que perderlo todo.

Que para que unos vivan a cuerpo de rey

otros tienen que morir como los caballos de carreras

que se mueren después de ganar su última carrera.

Como cavar tu propia tumba para luego yacer en ella.


Víctor Cuetos, XX, 2023 

 

 

 

 

viernes, 27 de enero de 2023

Tugurios

 


Tugurio: 

Es ese no lugar donde van 

los que se creen mas vivos

que los demás. Aunque mañana

se levanten para trabajar o se

acojan a dos días sin sueldo y toda

una resaca. O yo que sé. 


Llevo tanto tiempo en asamblea 

conmigo mismo que las luchas de

 poder y las batallitas de Egos

ya las veo de lejos. 


Como esos Tugurios donde la gente

va a perderse y solo se encuentra

así misma para volver a levantarse 

y/o  acogerse a una baja voluntaria. 

O a dos días sin sueldo y toda una 

resaca por delante. O yo que sé. 


Ahora que está de moda la

marihuana que sabe a Mandarina

o a decir la verdad; callándosela.

Por eso de los daños colaterales

y los Complementos Indirectos.

Porque la gente, como dice

mi prima, tiene la piel muy fina.

Porque ya no queremos que nada

nos perturbe. Ni tan siquiera la

 verdad o en su defecto la Realidad. 


Así que, yo que sé. Todo pesa más

de la cuenta aunque parezca liviano

y el Mindfulness nos ayude a cargar 

con todo ese peso. 

Quizás, los próximos Retiros 

Espirituales de moda sean 

Tugurios perdidos en la Extrarradio 

de cualquier ciudad. 

En los que la buena vecindad es un

insulto al prójimo.

Donde van los que se creen los más

vivos de la ciudad. 

Así que, oh sí, un Tugurio es una

mezcla de bar y  malos augurios.

 Donde los egos se encuentran,

se transforman o incluso se

 autodestruyen. 

O se acogen a una baja voluntaria o

 a dos días sin sueldo. 

Y a toda una resaca por delante. 


Víctor Cuetos, Xx, XXXX