miércoles, 31 de enero de 2024

Todos los lados oscuros.



Un día bastante más gris 

de lo habitual. 

Se ve que eran las ocho

o nueve de la tarde. 

Mientras tomaba una cerveza 

en un Bar al que solía acudir 

con bastante frecuencia. 

Salí a fumar, solo, mis acompañantes 

se quedaron en el Bar. 

Afuera estaba un conocido de barra. 

Me dijo, mientras apuraba su cigarrillo

y yo prendía el mío. 

-Todos tenemos un lado oscuro, Víctor. 

Era una de esas frases di-lapidarias 

que apetece enmarcar y colgarlas 

en una pared de casa. 

-Víctor, todos tenemos un lado oscuro. 


Sin embargo, echando la vista atrás 

no me gustan ninguno de esos lados oscuros 

que solemos habitar 

y que nos conducen al suicidio en masa 

o al tuyo, particular. 

Ya sea, poco a poco, 

o de manera súbita. 


Así que la próxima vez que me digan: 

-Víctor, todos tenemos un lado oscuro. 

Yo diré: 

- Yo es que cuando oscurece soy más de estar en casa. 


Víctor Cuetos, Xx, XXXX




miércoles, 10 de enero de 2024

El Correlativo Esencial


 

Otra vez en la ventana

asomado al mundo

fumando medias verdades

haciendo la vista gorda

aunque esta vez

para variar

la realidad no supera a la ficción.

Es asumible y compensa.

Y hay un correlativo esencial;

El amor.

 

Otra vez en la ventana

asomado al mundo

fumando

en un hostal

al norte del norte;

o todos los nortes posibles.

Esperando a que vuelvas

a ser tú y yo pueda ser yo.

 

Fabricando una verdad absoluta

que solo se pone en cuestión

cuando se te clava

y ya no hay corazón que la bombeé.

Pero eso no va a pasar

porque la película es otra

y esta vez

para variar

puede que haya un final feliz

o de todos los finales posibles

el menos traumático de todos.

O sea la muerte y su correlativo esencial;

El amor.


Víctor Cuetos, XX, XXXX

 

 

 

lunes, 25 de diciembre de 2023

HOWL

 



Como los aullidos

somos animales heridos.

Lacerados, laceradas,

lo anduvimos todo.

Como si fuéramos eternos

y la vida como la muerte

solo fuera algo más de lo que hablar

cuando no estemos muertos;

todavía.

 

Ladramos, aullamos, gemimos.

Ronroneamos, mientras nos rozamos.

Y luego el grito, como la soledad

mudo en un parnaso que no es parnaso.

En una habitación vacía

en la que solo estás tú

y algo que se te parezca.

Más a ti, más a todos, más a todas.

 

Igual de perdidos que los que dijeron

que se encontraron

cuando más perdidos estaban.

O solo, simplemente, solo

aprendieron a convivir con ellos mismos.

Y encontraron la paz. 

 

Como los aullidos

somos animales heridos

con la vista perdida en alguna parte

que siempre vuelve al mismo lugar.


Huir como los aullidos

perderse como los gritos

hacerse el loco

el mudo

el sordo

no ver más

que lo que solo quieres ver.

 

Y así no, así no.

Así siempre vuelves a la misma mierda.

A los círculos viciosos.

A una ecuación al cuadrado.

A los triángulos de las Bermudas

A los aros concéntricos

por muy olímpicos que sean.

 

Como aullidos

somos animales heridos

en una habitación en Lisboa

con vistas al Liceo

buscando drones

que nos vigilen

cuando solo somos animales heridos.

 

Unos vagan por la tierra

otros imploran al cielo

que haya lluvias

que cese el calentamiento 

y otros y otras

solo quieren aumentar

su cuenta bancaria.

Y explotar al que tienen al lado.


 Ahí reside la diferencia.

El problema son los que nos usan

como si fuéramos cobalto

o una pila de esas

de usar y tirar.


 

Víctor Cuetos, Xx, XXXX