lunes, 2 de febrero de 2015

Dominó Tonema




Me he dado una vuelta
un paseo por mi imaginario
y no encuentro palabras
con las que adornar mi existencia.

Adoro la música
que es capaz de alejarme del mundo
la que me hace sentir nostalgia
en la que la lluvia encaja
y todos los domingos
son domingos de invierno
y encajan
el granizo es mi cuerpo que levita
y encaja todo encaja
las gotas, la lluvia
las notas y la melodía.

Mi cuerpo solo es un albergue
y mi mente un hostal frío
mi circulación es un pentagrama
un tren que atraviesa tempestades
una figura humana en medio de la nada.

Las ráfagas de viento controlan el movimiento
soy la música que escuchas
la lluvia, sus gotas
las notas y la melodía,
los acordes; acordes a nuestros días.

Adoro la música
que es capaz de hacerme olvidar que existo
y que tengo alguna importancia
la invisibilidad es una sombra;
la zozobra de la realidad.

Me ha dado por darme una vuelta
un paseo por mi imaginario
y justo ahora, hace un momento
me han picado al timbre con insistencia.
Ha dejado de llover
ya no caen gotas
y las notas se alejan
con las ráfagas del viento;
zozobran los acordes
y la melodía falla,
nada encaja
ya nada encaja.

Y lo tonal vuelve
las bocinas de los coches
sus motores
el timbre de casa
las televisiones de la gente
los gritos que nos separan
de este silencio
mi silencio
el que adorna mi existencia.

Cuetos Víctor, Xixón, 2015




viernes, 23 de enero de 2015

El Nihilismo Ruso






He dejado los bares
ahora frecuento los mercadonas
al alcance del ciudadano
pero alejado de la sociedad
en una lechuga iceberg
envasado en un refrigerador.

He dejado los bares
desde que entré en aquel cajero
borracho
totalmente perdido
saqué 30 euros
los guardé en un bolsillo de la parka
me la quité y cubrí aquel señor
que dormía apaciblemente
en un cajero del Liberbank.

Toda la vida yendo de malo
y va resultar que soy bueno
esa muestra de altruismo incorregible
me ha hecho perder los estribos.

He dejado los bares
desde que un taxista no me cobró
porque además de que no tenía dinero
iba borracho como una cuba.

Me dije- Tanta pena doy, ¡joder!

He dejado los bares
desde que perdí la cazadora
y las llaves de casa
por segunda vez
desde que ya no recuerdo nada
he dejado los bares
desde que se me olvida recordar
que pierdo la conciencia.

He dejado los bares
desde que me da
por desafiar
a la ley de la gravedad
y acabo creyendo en el teorema del Cero.

Los he dejado
de verdad
desde que leo nihilismo ruso
bebo vodka ucraniano en mi casa
en lugar de whisky de malta
fumo puros cubanos
en vez de porros de marihuana
y tomo café de Malasia
todas las mañanas.

Lo prometo
lo juro
y digo lo siento
por todas las impertinencias
y esta es una de ellas
he dejado los bares
ahora me gusta el mercadona
me encanta su hilo musical
me hace sentir vivo y especial.  

Cuetos Víctor, Xixón, 2015 

martes, 20 de enero de 2015

La recesión de los cojones



Yo quiero ser como el Rajoy y las niñas de la moncloa
frecuentar cacerías, fumar cohibas y whisky de malta 
Qué-qué-co-jones...
COJONES
irme de putas con la oposición,
esnifar la mejor cocaína del mercado
y levantarme todas las mañanas hablando de recesión
recesión, recesión, recesión. 

Yo quiero ser como ella
salir airosa de los atentados
con mis calcetinos blancos
tipo película norteamericana
quiero su desparpajo
hablar al pueblo
como si fuera una chulapa
con cara de feria de abril y algo de Esperanza
bajar  del Air Force One
y saludar a la nación.

Quiero tener su apellido de conquistadora
ser la Mary Poppins más popular del país
aguerrida con paraguas y bolso Louis Vuitton
un regalo de Hanna Barbera y la Copa América.

Yo quiero ser como ellos, con trajes noos
tarjetas black, todo gastos pagados. 
Quiero ser una estrella del rock de la política internacional
decir;  Sí, Merkel sí, soy el presidente más feliz de España
tener hijos bastardos que no se juegan el trono
salir absuelto de todos los juicios
 y amenazar con soltar la lengua
en una rueda de prensa en las Bárdenas Reales.

Yo quiero ser reina o rey
príncipe o princesa
presidente del gobierno
banquero en mis ratos libres
director general los días sueltos
y cobrar por todo ello.

Yo quiero ser como ellos joder...
es una pena que aun me quede

un poquito de humanidad. 
Recesión, recesión, recesión.