viernes, 1 de diciembre de 2023

Adicciones

 



El peor síndrome de abstinencia

es el que provoca los dedos 

que dejan de tocar.

Los brazos que dejan de abrazar.

Los labios que dejan de besar.

 

El más duro de todos, el más catastrófico.

El más dramático es el del corazón

que deja de latir, el tacto que deja de sentir.

Los ojos que dejan de ver, los oídos

que dejan de escuchar.

 

La peor de las adicciones

que hay en el mundo

y con fatales consecuencias.

Es la de querer más.

A toda costa. La de poseer por poseer.

 

Querer más de lo que tienes

cuando ya tienes demasiado.

Y su síndrome de abstinencia

produce falta de tacto,

brazos de madera,

labios de metacrilato,

y lo que es peor de todo;

miedo a perderlo todo.


Víctor Cuetos, XX,XXXX

martes, 28 de noviembre de 2023

La Muchacha del Arco Iris

 





La neña de los ojos verdes 

que naguaba ser Arco Iris.

Disparaba flechas de colores 

para ser luz en las Tinieblas. 


Cansada de los hombres grises 

de diccionarios vacios, sin voces;

sombras comerciales de la muerte, 

mercenarios de la familia,

más amigos del Genocidio 

que de la eutanasia. 

Más amigos de la esclavitud

que del aborto libre. 


La neña de los ojos verdes 

verdes de Asturias 

me ilumina los días 

que se murieron 

porque no los vivimos juntos.

Que me abraza por las noches

mientras duermo. 


Ella destruye mis pesadillas

cuando baila sobre sus pies 

como si fuera tierra, arcilla.

Y cabalga sobre su sonrisa

a carcajada limpia. 


Me sana, me limpia. 

Como la lluvia a los montes 

qué se quedaron sin árboles 

despues de los incendios,

las variantes, el Ave 

y otras catástrofes naturales. 


No necesito un dios, una patria, 

un reino que me perdone, 

me justifique; 

lo único que necesito;

es creer en ella. 


Víctor Cuetos, Xx, XXXX




viernes, 17 de noviembre de 2023

El Espíritu de la Ciencia Ficción

 

 


No sé si sabré escribir sobre la felicidad.

O sobre algo que se le parezca.

Sobre la dicha, la alegría de sentirse.

Vivito y coleando.

Aunque en los cielos,

a lo lejos, suenen los bombardeos.

Y la barbarie esté mucho más cerca

de lo que nos parece.

Aquí, tan lejos de ella,

y tan cerca de la miseria humana

que la produce.

 

No sé si podre, si tendré que esconderla

para no sentir vergüenza.

Nadie me ha enseñado a convivir

con esta esquizofrenia

que llamamos sociedad occidental.

 

Cuando se supone que han ganado los buenos

en todo el puto mundo Occidental

y Netanyahu solo es un soldado universal, un justiciero

de cinco puntas y una estrella.

Mientras miles de niños y niñas son asesinados

Ejecutados desde el cielo. Como si fuera un dios u otro.

 

¿Por qué no hay Cascos Azules en Gaza?

Si los representantes del pueblo Israelí

se han propuesto aniquilar al pueblo palestino.

 

¿Por qué llaman Corredores humanitarios

a los Corredores de la muerte?

 

No sé si sabré escribir sobre la dicha

que siento, la celebración continua

de sentir amor y vergüenza al mismo tiempo.

Nadie me ha enseñado a hacerlo.

He aprendido a convivir conmigo

y con los demás, dándome un poco de tregua.

 

Dejando la beligerancia para cuando tengamos

algo que ganar sin sufrir tantas pérdidas.

Pero, ¿a donde se han ido los buenos?

¿Dónde están los malos?

¿Nadie lo tiene claro ya?

 

Es el mundo al revés

tantas veces ha girado

que los nazis han ganado´

la Segunda Guerra Mundial

y “El hombre en el Castillo”

es más real de lo que pensábamos.

 

Víctor Cuetos, Xx, XXXX


"El hombre en el Castillo", Phillip K.Dick