martes, 29 de octubre de 2024

La Década Prodigiosa



Tengo una colección 

de muertes varias 

en esta última década 

de mi vida y...

la gran mayoría de ellas

no se deben a mí.


Quizás es que he conocido

demasiados fantasmas 

de esos que vagan por la tierra 

como si NADA.


El caso es que...

en esta última década

prodigiosa que me ha dado

por "Volver a empezar"

se repite muchas veces 

una secuencia en la que 

alguien me empuja 

hacia la nada; la suya. 


Como en un sueño 

o una pesadilla recurrente. 

Como queriéndome encerrar

en sus muros, sus rejas y barrotes.

Pero siempre y digo siempre; 

se los come la Carcoma. 


Víctor Cuetos, Xx, 2024




martes, 22 de octubre de 2024

Serve the Servants

 



De niño soñaba con agujas

aunque nunca les tuve miedo

a las que estaban tiradas por el suelo;

sí.

 

Nos metieron tanto miedo

que Naranjito en los 80`

tranquilamente podía haber sido

heroinómano.

 

Tanto, tanto miedo…

Que cuando íbamos a las fábricas

abandonadas por la Reconversión Industrial

cuando te clavabas un clavo en la suela

pensabas que había sido una jeringuilla.

Y ese día no dormías en toda la noche

pensando que en lugar del tétanos

hubieras pillado el Sida.

 

La verdad, que en mi maldito barrio obrero

había más piedras, chatarras tiradas por el suelo

después de los disturbios que jeringuillas.

Pero también había jeringuillas y muchas

en las fábricas abandonadas.

 

No sé cuantos jóvenes cayeron en esa época.

Lo que sé es que era habitual encontrarte

un muerto de sobredosis cerca de las vías del tren

al lado de las fábricas abandonadas por la Reconversión

Industrial. Como ratas de alcantarilla.

 

Una colombiana, sirvienta de los sirvientes, que conocí me dijo:

-Ay, pero el narco no tiene la culpa de nada.

Es el yonqui el que se busca la ruina.

 

Sobre todo cuando la droga está adulterada

y es uno de los negocios más crudos

y lucrativos del Capitalismo del Sol Naciente.

 

Mi padre no nos dejaba ver Sensación de Vivir

a mí y a mis hermanas, solo quería ver Alf

o la Pantera Rosa. De Alf decía que era una serie

de la Antigua RDA. O sea comunista.

 

Que razón tenía, joder, aunque yo tenía 

que defender a mis hermanas.

Y ahora entiendo porque decía

que Alf era una serie de la antigua RDA.

Porque éramos unos putos alienígenas

en un maldito barrio obrero

lleno de jeringuillas y yonquis,

y conflictos obreros.

 

Estaba demasiado adelantado a su tiempo.

 

La verdad que solo he probado la heroína

una vez, y mal fumada. Y me causó tanto placer

que me dije:

Algo que da tanto placer sin aparente sufrimiento

no puede ser bueno. Y no soy protestante.

No la he vuelto a tocar en mi vida.

 

El caso es que nos metieron tantos miedos

tanto, tanto miedo con todo

que aún no hemos aprendido a disfrutar

con naturalidad de casi nada.

 

Y yo quería tanto a mis hermanas

que una vez cuando se encerraron

en el baño, las dos, solas.

Pensé que se estaban chutando.

Y puse el grito en el cielo.

Tendría diez u once años.

En realidad hoy después de tanto tiempo

creo qué...y por primera vez

a una de ellas le había venido la regla.

 

A mis hermanas, Marina y Arancha.

Gracias por estar ahí.

 

Víctor Cuetos, Xx, XXXX

La Reina de África



La verdad es que nunca quise tener

una vida interesante. Me gustaba

jugar a baloncesto de niño

y perder la cazadora en todos

los partidos. Era gordo

y comía manzanas Golden

en el recreo del Colegio.

 

Aun así me gustaba saltar las vallas

y que mi madre me riñera

por romper el pantalón del chándal

o perder la cazadora.

Al final nos hacía gracia a los dos.

 

Nos gustaba ver el cine de la Dos

yo ya me había memorizado

los nombres de directores, actores,

y actrices del Cine Clásico.

Del que no me acuerdo es del

presentador creo que era un tal

Garcilaso de la Vega.

Y para mí el Larousse

era como la Play Station 

o la Biblia.

 

Todos los días tenía una palabra

para buscar su significado

y luego entonces seguía leyendo

unas cuantas hojas más del

Larousse.

 

Porque mi madre se cansó

de que le preguntara por el

significado de todas las palabras 

que me venían a la cabeza y me dijo:

Mira, ahí, en ese estante tienes el 

diccionario. Búscala.

 

Mi madre siempre estaba leyendo

o haciendo crucigramas

o remendando mi chándal

porque no me duraban nada.

 

Me gustaba mucho saltar vallas

y muros, cuanto más altos mejor.

Sin embargo en mi casa

había un trozo del Muro de Berlín.

Que pena, que ese no lo pude saltar.

 

Viví la Guerra Fría en mi casa

cuando arranqué un póster

del Che Guevara de mi habitación.

Por declararme anarquista

al comunista de mi padre.

 

Con el tiempo, Papá,  aprendimos

a quererte con el sol de tu bravura.

Un día, aún siendo niños mientras 

nuestra madre iba a por el pan 

mi hermana abría la puerta a la

policía secreta que venían 

a detenerte o a meter miedo a toda

 la familia. En época de Huelgas.

 

Así qué, este poema, es mi pequeño

homenaje a mi padre y a mi madre. 

Porque padres no los puedo llamar. 

No me gusta ese paternalismo. 

Sin más. Son mi sangre. Mi gente, 

mis amigos. 

Fluyen conmigo. Son amor y

respeto. Y todo ello junto. 

Gracias.


A Margarita y Vitorino. 


Víctor Cuetos, Xx, XXXX